Vuelta a Vantaa (2016)

Pues éso, que Antonio se encarnó en Edu, Luis y yo en nosotros mismos y nos marcamos la Vuelta a Vantaa 2016 el domingo. Ya sabeis el evento carretero más salvaje a este lado del Salpausselkä.

Nervios al principio, Antonio mostrándome sus hermosas 158 pulsaciones en el km. 4 que no presagiaban ninguna alegría. Luis y yo pillamos un grupo bueno que marcaba casi 34 km/h de media al primer paso por Tuusula. Dificultades (mentira, imposibilidad manifiesta) para hablar en las cuestas de Palomäki pero con fácil recuperación mientras se llanea, que se llanea mucho en este país. Nos las prometíamos felices bajando de las 3 horas cuando bajo la guardia al beber, zas, me como un bache y pincho. Invocación a Judas, cuneta, repara… Luís que se da la vuelta y viene a asistir (yo me hubiera ido y esperado en la meta riéndome pero hay gente muy buena en este mundo).

Con unos buenos 10 minutos perdidos reaunudamos la marcha con la rabia debida y adelantamos a todos los que iban a una vuelta y se nos pusieron por delante. Vuelta a Vantaankoski para dar el segundo giro, Luis saluda a parienta y retoño, llenamos bidones y salimos a ver si contactamos con algún grupo. Quiá. De hecho otro que pinchó nos adelantó y no hubo manera que ponerse a su rueda. El segundo paso por Tuusula fue veloz porque íbamos sobrados de sólidos y líquidos y no paramos en la posta; el punto fatídico del pinchazo los pasé por el carril contrario no sea qué. En los 10km finales Luis quería que le extirpara los gemelos (los músculos de las pantorrillas, se entiende) pero preferí demarrar y sacarle un minutillo que no hacerle caso y que a día de hoy se arrepintiera.

Meta, berrido celebratorio, Antonio esperando, comentario de la jugada, despedida y cierre.

Un regusto rabioso por la avería, pero oye, algún día tenía que ser y de todo se aprende (cuando se va justito, perder la rueda de delante es el acabose, de contactar olvídate). La VaV es salvaje porque no hay grupos de velocidad predeterminada pero como dijo el poeta se hacen grupos al pedalear. Resumiendo, fue bonito, disfruté como un enano, el año que viene más y a ver si bajamos de las tres horas.