Tour de Helsinki (2014)

Dice que va uno de l’Olleria a una carrera ciclista en Finlandia silbando la canción del puente sobre el río Kwai. La música es importante para ahuyentar el mal fario.

Pero tras cinco kilómetros de carrera pincha, aunque sonríe porque sabe que lleva repuestos y herramientas. Pero la cámara de repuesto es para la bicicleta híbrida y no para la de carretera. De su boca empiezan a salir dos veces todos los juramentos y conocidos hasta la fechas más algunos desconocidos que se inventa para ocasión.

En el sumum de la desesperación aparece la furgoneta de asistencia de carrera y me pone una cámara nueva de un pispás. Collonut, piensas hasta que caes en la cuenta de que ya han pasado todos y que no sólo eres el último sino que vas a tener que dar pedales como un poseso para contactar con algún grupo y hacer con ellos la carrera. De momento llevas 15 minutos de retraso.

Situación de la carrera ahora mismo: decenas de coches que llevan media hora esperando a que pasen los ciclistas reanudan su camino. Tienen mal mal humor por el retraso pero ahora los semaforos se han vuelto otra vez triciolores porque todos los corredores han pasado ya.

¿Todos?

Bueno, por Turuntie hacia el este puede oirse a un zumbao’ en bicicleta zigzagueando carros y más que boca, una ferretería. En español, claro, que es como mejor jura uno.

En Bemböle la situación todavía es de atasco total, tanto que otros dos voluntarios de la organización siguen allí con las señales haciendo el trabajo de la G.C. de Tráfico o más propiamente su equivalente finlandés que brilla por su ausencia.

Cuando de repente el último ciclista.

Los voluntarios elevan las señales, bloqueos de cruces, más caos y el ciclista que se levanta del sillín y toma la rampa para enfilar Kunnarlantie. La carretera es terciaria pero por los menos el follón circulatorio queda atrás. Terra cognita, por ahi entreno yo, adelanto al primer rezagado y adivino el grupo de 20km/h de media.

No me cuesta enlazar y oteo el panorama: como vaya con éstos el aburrimiento me va a matar y llego al velódromo a las 18:00. Un senior lleva un maillot de Alcobendas que en situaciones normales me llevaría a preguntar pero ando con prisa. Demarro, más pedaleo, más rabia, boca abierta. En Pirtimäki adelanto a tres más y veo público. Torcer a la izquierda y Velskolantie. Cuesta arriba. Con tanto repecho son normales los rozes (y las caídas) cuando vas con el mogollón. No es el caso. Adelanto a 6 o 7 más…

Velskola. Un mozo con 30 kilos más que yo me comenta que el grupo de 22km/h está ahí delante. Yo no lo veo. Más pedales, más rabia. Cruzas Vihdintie. No puede ser tan malo ya, los de la organización al cargo del tráfico no están aburridos, por aquí ha pasado alguien hace poco.

Laskistontie y Takkulantie, Nurmijärvi ya. Campos de cereales a derecha e izquierda con poco bosque. Consecuencia, viento. En la llanura adivino al grupo (o lo que se va dejando). Te ciscas en algo y sigues. Giro a la izquierda y Lepsämäentie. Señal de 100km. ¿Recorridos? No, los que te quedan y el ritmo no es sostenible. Malos presagios.

Señal de avituallamiento en la escuela de Lepsämä. El grupo que me antecede va a parar, yo no y los pillo. Los veo entrar…. pero otro grupo sale. Llevo las provisiones de chocolatinas intactas y el bidón con energía nuclear apenas lo he tocado pero ya se que me he pasado con el azucar. Calculo mental: me detengo el tiempo justo para llenar el bidon del agua y sigo con ellos.

Diez minutos más tarde completamente lanzado hago contacto y me dejo llevar hasta llegar a la cabeza. Dos erizas de Hyvinkää al cargo. Sus banderitas me indican que van a mantener una media 25km/h. Menos da una piedra y hace 30 minutos escasos estaba a punto de irme a casa. La eriza me llama al orden porque dice que van en dos filas y yo iba muy abierto (la finlandesa cuando chilla es que chilla de verdad). Me dejo caer hasta algún punto donde sospecho que no se han oído sus gritos con poco ojo porque mi nuevos compañeros de ruta me miran con reprobación. Pero da igual porque con éstos llego al sitio.

Pertula, quedan 90km pero ya sin mala leche. Poco más que contar. Me quedé sin chocolatinas a falta de 50km y sin batería en el movil más o menos por el mismo sitio por lo que no tengo registrada la ruta entera. En cualquier caso la terminé. N y H estaban en el velódromo viendo a papá entrar y ahora ya en casa tengo la aspiradora fuera del armario esperando pero no puedo ni encenderla porque no tengo más que ganas de comer…

Feliz domingo a todos.