Giro d'Espoo (2017)

Poca crónica.

Especulábamos entre empotrarnos en el grupo de 28km/h de media o en el de 30km/h y aunque arriesgado optamos por el segundo. Se verá que acertamos.

Discurrimos suaves por Espoo pero la cosa acelera y en cosa de 45 minutos íbamos ya a la velocidad media objetivo. Los dos que iban tirando nos dejaron el trabajo hecho. Ganar una carrera no sé, tirar de 50 tíos detras tuyo tiene que ser un gustazo.

Hachazo en las cuestas de Veikkola, que verlas en las distancia hacen que me venga arriba, pero todo pose porque paro en en el avituallamiento de Veikkola para a rellenar los dos bidones (ya que voy seco), pillar algún plátano, engullir pasas y pepinillos y esperar al grupo.

Bajada a tren hasta Bemböle y vuelta por el Bodomjärvi donde cada repecho empieza a picar y el personal a descolgarse. Llegada al último avituallamiento en el cole de Järvenpera donde las liebres paran pero el resto del grupo no: de ahí al final es a cuchillo.

Las cuestas de Jorvi y Kauniainen las haces a tope. Sienta bien levantarte del sillín cuesta arriba y dejar a gente atrás. Así hasta vaciarte. Pero a falta de un km las piernas yo no iban. Llegada a meta, berrido celebratorio y sorpresa mirando al reloj. Quería bajar de 4 horas y va a ser que sí.

Luis que entra dos minutos más tarde y directo al cesped. El año pasado fui yo el que se tumbó y casi no me levanto. 5 minutos para recuperarse y a comerse la sopita.

“Teníamos que habernos puesto en el de 32km/h….” me lamento, pero ya en frío me da que probablemente no. Ésos no pararon en Veikkola, yo necesitaba líquidos y la media docena de geles que llevaba llegaron hasta donde llegaron. Visto en perspectiva tengo que decir que estoy contento.

La próxima será la Vuelta a Vantaa. Ya saben, la carrera más salvaje a este lado del Salpausselkä.

Ésto empieza a ser casi que rutina. Me gustan las rutinas.